viernes, 22 de mayo de 2020

Realme X50 Pro 5G, análisis: el realme más caro también es el más competitivo

En su corta andadura en tierras europeas, Realme ha conseguido labrarse la reputación de ofrecer productos con una gran relación calidad-precio. Aunque la firma suele sentrarse mucho en gama media, también ofrecen dispositivos de gama superior como es el caso del Realme X50 Pro 5G, su actual buque insignia.

El Realme X50 Pro 5G reúne algunas de las características clave que pedimos a un gama alta: pantalla AMOLED con tasa de refresco alta, un procesador de nivel, cámaras múltiples o conectividad 5G son algunas de ellas, todo a un precio bastante contenido con respecto a la gama alta de otros fabricantes. Os contamos todo sobre el Realme X50 Pro 5G en nuestro análisis a fondo.


Ficha técnica del realme X50 Pro 5G



Diseño: un color (y un peso) que no pasa desapercibido



Lo que más llama la atención del diseño es el tono y acabado que tiene la trasera. Realme lo llama 'Rojo rústico', aunque depende de como incida la luz lo veremos más marrón e incluso dorado.** No es un color para nada habitual, pero al no ser chillón resulta bastante discreto.** El acabado es mate, una tendencia que estamos viendo mucho este 2020. Esto ayuda a que las huellas no se queden tan marcadas, aunque normalmente penaliza porque es más resbaladizo, pero no es el caso del realme X50 Pro 5G.

El color se llama 'rojo rústico', aunque según como incida la luz lo veremos más marrón e incluso dorado.

Ya en las primeras impresiones comenté que nada más tocarlo me dio la sensación de que la trasera era de plástico y no cristal. No es ningún problema, pero precisamente ese tacto menos "frío" hace que ganemos seguridad en el agarre ya que no resbala tanto. Con todo, yo he optado por llevarlo con la funda de silicona que viene incluida en la caja para evitar posibles arañazos y porque mejora el agarre todavía más.

Siguiendo con la trasera, el módulo de cámaras es vertical y se sitúa en la esquina superior izquierda, con el flash LED fuera del módulo y el texto "AI QUAD CAMERA" junto a él (muy discreto, por cierto). El logotipo de realme está en la parte inferior, alineado con las cámaras. Comentar que el módulo apenas sobresale, aunque sí lo justo para que el móvil "baile" un poco si lo tocamos mientras está en la mesa. No es mucho, pero con la funda el problema desaparece totalmente.


Si el color de la trasera me llamó la atención nada más verlo, el grosor y el peso lo hicieron cuando lo sostuve por primera vez. El trabajo de compactación en el frontal es bueno, por lo que no resulta excesivamente grande pese a tener un panel de 6,44 pulgadas. Sin embargo, aunque el tamaño no es exagerado, sí resulta tosco en mano debido a esos 205 gramos de peso. El grosor que indica realme son 8,9 milímetros, que no es mucho, pero la sensación en mano es de un móvil más grueso de lo normal, y con funda todavía más, obviamente.




Cuando lo comparamos con otros gama alta de tamaño similar, vemos que no es de los más ligeros, pero tampoco queda entre los más pesados. Le supera por mucho el iPhone 11 Pro Max y por unos pocos gramos el Xiaomi Mi 10 Pro o el Huawei P40 Pro, claro que estos dos modelos montan pantallas más grandes. En aprovechamiento del frontal también queda algo por detrás de la mayoría.



Hablando del frontal, decíamos que el trabajo de compactación es bastante bueno. Tenemos un marco del mismo grosor en el borde superior y los laterales, mientras que el inferior es ligeramente más ancho. Para la cámara frontal, realme apuesta por el orificio en pantalla, pero como tenemos cámara doble el agujero es ovalado y bastante menos discreto que otras soluciones de cámara simple. Comentar también que la pantalla no tiene nada de curva, algo que personalmente agradezco mucho, sobre todo tras probar varios terminales que sí la tenían.

Para concluir con el apartado del diseño hablemos de la colocación de botones y otros elementos. Realme sitúa el botón de encendido/reposo en el lateral derecho, mientras que los botones de volumen están en el izquierdo. La altura es buena y la pulsación correcta, sin demasiada resistencia ni crujidos molestos. En el borde inferior están la bandeja SIM, el puerto USB-C y la rejilla para el altavoz. El otro altavoz está en la parte frontal, arriba del todo, entre la pantalla y el borde.

Pantalla: la fluidez llegó para quedarse



Para la pantalla, realme apuesta por un panel AMOLED de 6,44 pulgadas con resolución FullHD+ y una tasa de refresco máxima de 90Hz. El debate sobre si un panel FullHD es adecuado en terminales que apuntan a la gama alta es algo que se repite en casi cada review y, una vez más, tengo que decir que la experiencia en términos de nitidez es más que correcta.

A nivel contraste también cumple y el nivel de brillo es suficientemente alto como para que no suframos intentando ver el contenido en exteriores. El brillo automático es bastante obediente y rara vez toca ajustarlo manualmente, aunque de forma puntual puede tardar un poco en responder.



La pantalla viene calibrada un poco fría de fábrica, pero realme nos da la opción de cambiar la temperatura desde ajustes. No es un ajuste muy rico en opciones ya que solo podemos elegir si queremos la pantalla más fría o más cálida y cambiar entre el modo intenso o suave. Con el modo intenso tenemos colores bastante saturados, mientras que el suave es más realista sin llegar a quedar apagado. Yo he optado por mantenerlo en este modo.

Por último tenemos el ajuste OSIE Vision que promete mejorar la visualización en aplicaciones compatibles, como por ejemplo Tiktok. Lo que hace es realzar el contraste y los tonos, el cambio es bastante notable, casi como si le aplicáramos un filtro a la imagen.


Y pasamos a la tasa de refresco, una característica que ya se ha convertido en casi imprescindible en gama alta. En este caso tenemos la opción de ajustar a 90Hz, dejarlo en 60Hz o seleccionar el ajuste automático que irá cambiando en función de qué aplicaciones estemos usando. El extra de fluidez en 90Hz se nota sobre todo en ciertos juegos y al hacer movimientos rápidos por la interfaz como scroll, pero tampoco esperes un cambio dramático con respecto a los 60Hz y hay que tener en cuenta como impacta en la autonomía, algo que veremos más adelante.

Al tener una cámara delantera doble, el agujero en pantalla resulta más intrusivo que otras soluciones.

Con respecto al agujero en pantalla, como decía más arriba, tenemos doble cámara en la esquina izquierda, por lo que es bastante más intrusivo que otras soluciones. El agujero "empuja" todos los elementos de la barra de estado hacia la derecha, haciendo que puedan llegar incluso al centro de la pantalla.



Realme no nos permite ocultar la cámara frontal todo el tiempo como sí sucede en otros terminales, pero sí podemos configurar como queremos que se vea en cada app. Por defecto todas vienen configuradas en 'Adaptación automática', de forma que si hay elementos que puedan quedar tapados por la cámara, coloca una banda negra. En el juego Alto's Adventure, por defecto oculta la cámara y cuando forzamos que ocupe toda la superficie del panel vemos porque: el botón de pausa queda justo donde está la cámara.

Sonido: claridad y potencia




La experiencia multimedia no está completa sin el sonido. Realme ofrece sonido estéreo a través de los altavoces. Como decía, tenemos uno en la parte inferior del chasis, junto al USB-C y el otro en la superior, entre la pantalla y el marco.

El altavoz inferior es algo más potente que el frontal, pero no hay un desequilibrio tan grande como hemos visto en otros terminales.

El altavoz inferior es algo más potente que el frontal, pero no hay un desequilibrio tan grande como hemos visto en otros terminales. Combinados dan un sonido claro y con una buena potencia. No hace falta llevarlo al máximo para disfrutar de un buen volumen. De hecho mejor si lo mantenemos un poco por debajo para evitar estridencias. El rango dinámico es amplio, pero si queremos disfrutar de un mayor abanico de frecuencias (sobre todo las más bajas) es mejor tirar de auriculares. Que por cierto, no tenemos minijack.



Las opciones de configuración de sonido se reducen a una: Dolby Atmos. Cuando usamos el modo altavoz, este ajuste no puede desactivarse, pero con auriculares sí. Compensa mantenerlo activo porque mejora bastante la experiencia y también mantener el ajuste automático ya que elige la mejora en función del contenido.

Rendimiento: motor de carreras



Con un Snapdragon 865 y 12 GB de memoria RAM, el rendimiento está a la altura de lo esperado. El terminal mueve sin inmutarse las tareas del día a día, pero tampoco tiene problemas con las más exigentes como multimedia en alta definición o juegos como PUBG, donde podemos elegir el modo de calidad extrema y jugar sin tirones o lag. Tampoco se nota subidas de temperatura preocupantes, aunque al estar mucho tiempo jugando o con la cámara sí notamos como aumenta el calor, pero no llega a ser molesto.



Sobre la biometría, realme ofrece dos métodos: el lector de huellas bajo la pantalla y el desbloqueo facial (bidimensional, eso sí). La configuración de la huella es bastante rápida (al menos más que en otros terminales) y el reconocimiento rápido. Lo malo es que con la pantalla apagada no se produce el reconocimiento, solo si el icono de la huella aparece iluminado podremos colocar el dedo para que desbloquee. Resulta bastante molesto si tenemos el móvil sobre la mesa ya que nos toca activar la pantalla antes, bien cogiendo el teléfono o con el doble toque.

El desbloqueo facial es un buen complemento a la huella y es el responsable del desbloqueo la mayor parte del tiempo. El sistema es rápido y nos reconoce incluso con gafas de sol o, a veces, mascarilla. No es tan seguro como la huella, pero sí bastante más cómodo.

Autonomía: lo que brilla no son los miliamperios, es la carga rápida



La batería del realme X50 Pro 5G tiene una capacidad de 4.200 mAh, una cifra que a priori parece equilibrada y apunta a una autonomía holgada. Pero antes de entrar a valorar las cifras de duración, es conveniente destacar lo que hace de la experiencia algo excepcional: la carga rápida.

Lo que hace excepcional la experiencia es la carga rápida. En 35 minutos tenemos la batería al 100%

Realme promete que la batería se carga de 0 a 100 en solo 35 minutos y puedo constatar que así es. En los primeros 10 minutos llegamos al 43% y en 20 minutos ya estamos en un 77% de carga, que se dice pronto. Gracias a esto podemos poner el móvil a cargar un momento y tener batería para varias horas. Queda ver si esto afecta a la vida de la batería a largo plazo, pero en el día a día supone una enorme diferencia. Y ahora sí, hablemos de cuánto nos dura esa carga.


Durante los dos primeros ciclos de carga, mantuve la pantalla configurada en el modo 'Selección automática'. Es decir, que la frecuencia va cambiando de 60 a 90 Hz dependiendo de la app o juego que estemos usando. Con esta configuración conseguimos un uso total de unas 18 horas con alrededor de 6 horas de pantalla.


Activando los 90Hz todo el tiempo, el impacto en la duración es más que evidente en el tiempo total, que se redujo a poco más de 10 horas, de las cuales cinco las pasamos con la pantalla activa. Viendo la diferencia con la opción de selección automática, compensa bastante mantenerla activa ya que no renunciamos a los 90Hz cuando sean posibles y a cambio obtenemos una duración mucho más prolongada.

Software: entre la personalización y la esencia Android




Con el salto internacional de la marca, realme ha apostado por una capa bastante más ligera que la que encontramos en terminales OPPO, empresa de la que es filial. Con realme UI tenemos una interfaz que quiere parecerse a Android puro en su pantalla principal, pero que en cuanto indagamos un poco vemos que no renuncia a la personalización.

Realme UI quiere parecerse a Android puro, pero en cuanto indagamos un poco vemos que no renuncia a la personalización

Sobre estas líneas podemos ver como viene el escritorio del dispositivo de fábrica. Como decía, el diseño de la pantalla de inicio y los escritorios calca prácticamente el de Android puro. Tenemos un cajón de apps que se abre deslizando hacia arriba, el widget de búsqueda de Google y los iconos redondos (aunque esto se puede personalizar).


En cuanto a las apps preinstaladas, realme incluye algo de bloatware como OfficeSuite, Netflix o el navegador Opera, todas se pueden desinstalar. A nivel de herramientas propias tenemos funciones como Clonar teléfono, Espacio de juegos o Gestor del teléfono, la típica suite de herramientas para optimizar el dispositivo que en este caso incluye una función curiosa: comprobación de componentes.

El terminal nos guía durante el proceso para comprobar elementos de como los botones, sensores, multitáctil de la pantalla y demás componentes de hardware. Aunque lo que más curioso resulta es que nos pida comprobar el minijack de auriculares cuando este modelo no lo incluye.


Realme UI también incluye otras funciones especiales como el asistente inteligente. Se abre deslizando hacia la derecha en la pantalla de inicio y da acceso al panel de Google Discover, el conversor de divisas o un escáner de tarjetas. También incluye cuentapasos y permite añadir más funciones desde las aplicaciones. Preferiría tener la opción de acceder directamente al panel de Google, pero no es posible configurarlo así.

Otra función es la barra lateral inteligente que se abre deslizando desde el borde y nos ofrece accesos directos a funciones que usemos habitualmente (se puede editar). Puede resultar práctica para acceder rápidamente a, por ejemplo, la grabación de pantalla, pero también es un poco engorrosa si tenemos los gestos de navegación activados ya que alguna vez he abierto la barra cuando en realidad quería volver atrás (aunque no pasa a menudo porque el área de activación está bastante alta).

Dentro de ajustes también tenemos el apartado 'Gestos y movimientos' donde hay funciones clásicas como 'Levantar para activar' o 'Girar para silenciar' entre otros.



Realme UI nos deja personalizar la forma de los iconos (nos permite hacerlo desde el asistente de configuración o después en ajustes de pantalla de inicio). Por defecto tenemos los iconos redondos, pero también se puede seleccionar cuadrado, cuadrado con esquinas redondeadas y formas personalizadas. También es posible personalizar los efectos al pasar páginas en la pantalla de inicio.


Espacio de juego es otra de las funciones que trae instaladas realme UI. Como hemos visto en otros dispositivos, se trata de una app desde donde podemos acceder a nuestros juegos y controlar aspectos como las notificaciones mientras jugamos. En este caso, deslizando desde las esquinas aparece esta barra con accesos directos a funciones de mensajería o para hacer capturas de pantalla, tanto en imagen como en vídeo. Desde la app podemos seleccionar tres modos: competición, equilibrado o ahorro de batería (interesante que nos dice la duración estimada en cada caso).

Cámaras: cuatro ojos ven más que uno, pero no todos ven por igual


Como no podía ser de otra forma, realme entra en el juego del zoom con su buque insignia y nos trae una combinación de cuatro cámaras, abarcando desde el ultra angular al telefoto, con un zoom (digital) de hasta 20 aumentos. A continuación describimos cada una de las lentes tal y como están colocadas en el módulo trasero, de arriba a abajo: 
  • Teleobjetivo: 12 MP, f/2.5, zoom óptico 2x 
  • Principal: 64 MP, f/1.8, zoom híbrido hasta 20x 
  • Ultra angular: 8 MP, f/2.3 (0,6x) 
  • Lente B/N para retratos: 2 MP, f/2.4 

Esta es la configuración que tenemos en la parte trasera, delante realme integra una cámara doble con un sensor principal de 32 megapíxeles con apertura f/ 2.5 y un gran angular de 8 megapíxeles con apertura f/2.2.

App de cámara




La app de cámara tiene una interfaz bastante estándar, con varios accesos directos en la parte superior, el carrusel de modos sobre el botón disparador y, sobre él, el control de zoom. Si queremos acceder al resto de modos tenemos que deslizar hasta el final y abrir el menú 'Más', donde encontramos opciones como el modo ultra macro o experto.

La app está bastante nutrida de opciones y son fácilmente accesibles. Es el caso del HDR, una opción que a menudo encontramos algo escondida pero que aquí se puede configurar desde el botón situado en la barra superior. En cambio, para acceder al menú ajustes tenemos que abrir el menú hamburguesa y después pulsar en el engranaje. Esto en modo foto porque en modo vídeo, los ajustes tienen su acceso directo y facilita bastante a la hora de cambiar la resolución.

Sensor principal



Con buena luz, la cámara principal consigue imágenes contrastadas, con un buen rango dinámico y unos colores algo saturados, pero ricos en matices. A nivel detalle hay un buen trabajo con texturas complejas como el césped en primer plano o el agua, aunque si ampliamos vemos un procesado ligeramente agresivo que empeora cuando la luz escasea.


64 megapíxeles vs 16 megapíxeles

Como ya es costumbre en sensores de alta resolución, por defecto obtenemos imágenes de 16 megapíxeles con la técnica del pixel binning que fusiona cuatro píxeles en uno, pero hay un modo de disparo que nos permite aprovechar los 64 megapíxeles que nos da el sensor principal. Sobre estas líneas podéis ver la diferencia de tamaño entre las dos fotos y también algunos detalles interesantes, como que el HDR no consigue recuperar el detalle en la zona quemada del cielo, mientras que en la misma escena con 16 megapíxeles sí. Por lo demás, el resultado es bastante parejo a nivel tonalidades y detalle.

Recorte a partir de la imagen de 64 megapíxeles

Lo más práctico de este modo es que las fotos resultantes son tan grandes que nos permiten recortar una porción sin que pixele. En este caso el detalle es mejorable porque la luz estaba empezando a caer, pero en condiciones óptimas da buen resultado y es una alternativa al zoom.


Y hablando de la falta de luz, no hace falta que sea muy acusada para que el detalle se resienta. En esta escena interior la nitidez queda algo justa, sobre todo conforme nos alejamos del centro, aunque aguanta relativamente bien.


De noche el detalle empeora. Tenemos ruido apreciable sin necesidad de ampliar y no ayuda si la luz es complicada como en este caso por esa dominante tan amarilla. El modo noche es un buen aliado en estos casos, más adelante veremos ejemplos.

Angular


Angular vs normal

Pasamos a la lente angular y, una vez más, se cumple la norma habitual: la calidad es bastante inferior al sensor principal. En escenas bien iluminadas el resultado es bueno, aunque tiende a sobreexponer y saturar un poco los colores. De hecho, en este caso casi sale mejor parado que el sensor principal al conseguir una foto más "vibrante". La deformación no es exagerada, aunque se nota más si fotografiamos objetos de cerca.


En cuanto la escena se complica por falta de luz o contrastes muy marcados, las debilidades aparecen y se ven a simple vista, sin necesidad de ampliar. Hay ruido, colores lavados y en general un detalle mejorable que empeora si nos acercamos a las esquinas.

Angular vs sensor principal

Volvemos a un ejemplo comparando con el sensor principal con el angular, tomado sobre la misma hora que la imagen anterior. El rango dinámico es mucho más limitado y se pierden todos los tonos anaranjados del cielo, además de que el detalle se resiente mucho. Es interesante tener la opción del angular, pero con estos resultados hay que pensarse mucho en qué momento usarlo.

Teleobjetivo



Como decíamos antes, el teleobjetivo que integra el realme X50 Pro 5G nos da un zoom óptico de dos aumentos, por lo que en este apartado vamos a limitarnos a esa ampliación (en el siguiente veremos como se comporta con cinco y más aumentos). A diferencia del gran angular, en este caso los resultados guardan más parecido con los de la lente principal en cuanto a detalle y rango dinámico, notándose el cambio sobre todo en el balance de blancos.

Sensor principal vs teleobjetivo

Aquí se puede ver el cambio en el balance de blancos. El teleobjetivo produce imágenes generalmente más frías y con un contraste algo artificial, pero conserva muy bien el detalle incluso cuando la luz no es tan intensa.


Esta foto fue tomada en el mismo momento y lugar que el atardecer que hemos visto en el apartado del gran angular, pero el resultado es infinitamente mejor. Si ampliamos hay ruido, pero no es exagerado y podemos leer el texto en el lateral del barco sin problema.
Zoom


Además de elegir el zoom deslizando o pellizcando la pantalla, en la app de cámara tenemos varios accesos directos que resultan bastante prácticos para cambiar de focal. Estos son el ultra angular (0,6x), sensor principal (1x), teleobjetivo (2x) y un último botón para cinco aumentos. Si seguimos ampliando podemos llegar a 20 aumentos, aunque en este ejemplo ya se aprecia que la calidad cae mucho cuando nos acercamos tanto.


Los cinco aumentos aguantan muy bien y personalmente he usado esta opción bastante a menudo. Al acercarnos hay pérdida de calidad pero no es demasiado exagerada y las imágenes aguantan bien cuando la luz acompaña.




En cambio, cuando la luz cae tenemos una pérdida de definición evidente y el ruido se aprecia sin necesidad de ampliar. Con todo, el resultado no es desastroso.


10x vs 20x

Si seguimos subiendo hasta los diez o incluso los veinte aumentos, aunque tengamos tan buena luz como en estas escenas se nota esa ampliación por software claramente, algo que empeora con iluminaciones más tenues. No recomiendo pasar de los cinco aumentos si se quiere conservar una buena calidad, es preferible recortar la foto después y obtener un archivo más pequeño, pero con menos pérdida.

Modos de disparo: IA, HDR, retrato, modo noche y macro


Sin HDR vs con HDR

Una vez analizado el rendimiento de cada lente por separado pasamos a las funciones de software, empezando por el HDR. El control es fácilmente accesible desde la app de cámara y nos permite dejarlo en automático o forzarlo manualmente. El automático suele activarse cuando hace falta, como en este contraluz, por lo que compensa dejarlo así, aunque a mí alguna vez me ha tocado activarlo a mano.

El efecto es un poco impredecible y depende mucho del tipo de escena. En este caso ha levantado las sombras en primer plano, recuperando detalles en la parte de los edificios de la derecha o el suelo, pero en el cielo apenas tiene efecto. Hay otros casos en los que se enfoca más en reducir altas luces dejando las sombras casi sin cambios. Con todo, el resultado suele mejorar la foto sin HDR.

Sin IA vs con IA

Por supuesto no podía faltar el botón IA en la interfaz de cámara. Como ya es habitual, si activamos esta opción tenemos una especie de reconocimiento de escenas avanzado. En este caso activó el modo comida, aunque en la mayoría de casos el efecto es el mismo: subir la saturación (mucho) y la exposición. De hecho, cuando no reconoce nada y activamos el botón, la app nos indica "Color deslumbrante activado". Por cierto, también nos activa modos como el retrato, macro o el nocturno si las condiciones son propicias. Yo prefiero activarlos manualmente pero puede venir bien en según que situaciones.

Auto vs modo noche

Y hablando del modo noche, suele dar buen resultado ya que consigue rescatar bastante detalle sin llegar a ser demasiado artificial. Aquí ha mejorado bastante el detalle en primer plano, pero si nos vamos al fondo tampoco es un efecto muy agresivo con respecto a la foto en automático.

Modo retrato

Y llegamos al modo retrato, que recordemos tiene una lente dedicada aunque yo he probado a sacar fotos tapándola y no he notado diferencias. El retrato se activa tanto con personas como con objetos y nos deja elegir la cantidad de desenfoque, pero solo en el momento de hacer la foto, una vez tomada ya no lo podremos editar.

Modo retrato

Con objetos definidos, el recorte es bueno, pero en zonas complejas como el pelo es habitual que encontremos cortes como el de la foto sobre estas líneas. No es algo que se vea claramente en el plano general, pero ahí está.

Ultramacro


Y cerramos este apartado con el modo ultramacro, que por cierto está un poco escondido en ese menú 'Más' situado a la derecha del todo. Consigue colores vivos y un detalle aceptable, pero si ampliamos enseguida aparece ruido y en general la calidad es mejorable. Por cierto, para las fotos en macro usa la lente gran angular, igual es por eso.
Vídeo




Pasamos al apartado de vídeo, pero antes de ver las pruebas nos detenemos un momento en los ajustes de resolución. El terminal permite grabar hasta 4K, pero en este modo no podemos ni elegir la frecuencia ni usar la lente angular. El angular solamente funciona si elegimos una resolución inferior (FullHD o HD) a 30 fotogramas por segundo, en 60fps tampoco se activa.


Otro detalle a tener en cuenta es que el modo Ultraestable solamente funciona en vídeos FullHD. De hecho, si configuramos otra resolución, cuando pulsamos el botón del estabilizador nos cambiará.



Ya que hablábamos del estabilizador, veamos qué tal lo hace. En el primer clip la estabilización es bastante buena, aunque todavía minimiza más temblores al activar el modo ultraestable. En el tercer clip activamos el modo ultraestable máximo, pero no hay un cambio muy grande a nivel estabilidad, aunque sí vemos que la calidad cae bastante.


En vídeos con poca luz, la diferencia de calidad al activar ese botón de estabilización al máximo es más que evidente. Ambos clips fueron grabados con apenas unos segundos de diferencia y en el segundo casi parece noche cerrada.



Si vas a grabar cámara en mano, mejor no actives la resolución 4K ya que la ausencia de estabilización estropea mucho los clips. Como decía, aquí no funciona el gran angular, aunque sí podemos hacer zoom hasta 5 aumentos (con la consiguiente pérdida de calidad).


La cámara se adapta bastante rápido cuando hay cambios en la iluminación, aunque se aprecian algunos cambios en el balance de blancos en momentos en los que no hemos movido apenas la cámara.


Con respecto al zoom, el salto entre lentes siempre está ahí, pero depende de las diferencias entre cámaras que lo notemos más o menos. En el caso del realme X50 Pro 5G se nota bastante, especialmente al pasar al angular ya que el salto es mucho más brusco, pero el tele también se aprecia claramente. Por cierto, buen punto para la calidad de ese telobjetivo en vídeos.

Cámara frontal


Normal vs angular

En el frontal tenemos doble cámara, con un sensor principal de 32 megapíxeles y uno de 8 megapíxeles bajo una lente gran angular. Además de la diferencia en la distancia focal y resolución, también la hay en cuanto a calidad.

Selfies en angular

El angular nos da fotos mucho más contrastadas y de rango dinámico más limitado, aunque con buen detalle si la luz acompaña. Sin embargo, en cuanto cae la noche perdemos mucho detalle y es preferible usar el sensor principal.

Normal vs modo retrato

Con el modo retrato tenemos resultados bastante buenos en cuanto a recorte (la cantidad de desenfoque es un poco exagerada por defecto, pero nos deja editarla), pero al activarlo el rango dinámico se reduce mucho, quemando todo el cielo.

Realme X50 Pro 5G, la opinión y nota de Xataka



Realme sigue en su empeño por ofrecernos dispositivos que se miden de tú a tú con la gama alta, pero a precios mucho más contenidos. Este X50 Pro 5G es su dispositivo más caro hasta la fecha (599 euros la variante más básica), pero pese a que no sea tan competitivo como lo fue el realme X2 Pro, sigue siendo una cifra ajustada en comparación a la competencia (sobre todo teniendo en cuenta que lleva el sello 5G y parece que solo por eso ya hay carta blanca para elevar precios).

El realme X50 Pro nos ofrece las prestaciones propias de un flagship killer, con mucha potencia, pantalla fluida y un juego de cámaras versátil, pero haciendo algunas concesiones para lograr ajustar ese precio. Por ejemplo tenemos una pantalla FullHD -no QHD- y sus cámaras, aunque versátiles, nos dan resultados un tanto inconsistentes.

En general tenemos un conjunto equilibrado que consigue su objetivo de apuntar a la gama alta. Sin embargo, aunque llega en un momento favorable en el que marcas tradicionalmente económicas están subiendo precios (Xiaomi y OnePlus son un buen ejemplo), sigue quedando un escalón por debajo de los pesos pesados y su precio no llega a ser el golpe sobre la mesa de anteriores ediciones.


Fuente: Xataka

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